Colección 30 años - Los archivos de la Democracia

«Movilización y participación social»

Durante los últimos treinta años, se desarrollaron diversas formas de organización y participación de la sociedad. Subsistieron aquellas de larga historia y tradición en nuestro país, como las motorizadas por los partidos políticos y las organizaciones sindicales, mientras que otras irrumpieron urgentes para devenir en nuevas formas de identidad y de organización.

El cuestionamiento a la dictadura mediante la movilización de diversos organismos de DD. HH. y la presión de algunos partidos políticos organizados en la Multipartidaria posicionaron a estas instituciones como las de mayor convocatoria en los primeros años de la recuperada democracia. Ejemplo de esta capacidad de reunir multitudes en la calle son las movilizaciones para el cierre de las campañas políticas de la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista en 1983, como lo fueron, en otro orden, las marchas de la Resistencia y las convocatorias populares contra los levantamientos militares que amenazaron a la democracia.

Hacia finales de la década de 1980, se evidenció un reflujo de estas formas tradicionales de participación y, a partir de entonces, la política se distanció de las calles para alojarse en los estudios de televisión y convertirse en espectáculo. De esta manera, la democracia empezó a perder su contenido más popular en favor del sentido más liberal del término, entendiéndose no tanto como movilización, sino como representación y delegación. Esta lógica es la que imperó en la década de 1990, aunque fue resistida por algunos sectores sociales que no dudaron en volcarse masivamente a las calles ante el avasallamiento de sus derechos, como lo expresó la masiva Marcha Federal de 1994.

Paralelamente, y como consecuencia de las políticas neoliberales implementadas en esos años, los sectores populares perdieron su condición de trabajadores asalariados y con ello su inscripción sindical. Esta nueva realidad reconfiguró las formas tradicionales de reclamar por los derechos y dio lugar al desarrollo de nuevas formas organizativas. Los movimientos de desocupados, los piquetes y puebladas del interior del país y las organizaciones territoriales del conurbano bonaerense surgieron en esta coyuntura y dieron forma a una nueva identidad, la de «piquetero», que visibilizó el problema de la desocupación.

Posteriormente, el proceso de crisis que desembocó en las movilizaciones sociales del 19 y 20 de diciembre de 2001, recreó y amplió los espacios de participación política y social. Esa ciudadanía, que puso el cuerpo en la calle y luego se involucró y votó en asambleas barriales, abrió paso a la revalorización de los espacios políticos partidarios que vendría después de las elecciones nacionales de 2003, liderada en gran medida por la participación juvenil.

Durante estas décadas, también se registraron formas horizontales de protesta y participación que canalizaron la indignación de la ciudadanía ante casos de abusos, violaciones de derechos, crímenes ligados al poder e ineficacia de la justicia. Fueron las movilizaciones por los casos de María Soledad Morales en Catamarca, de José Luis Cabezas en la provincia de Buenos Aires, Carlos Fuentealba en Neuquén, el caso Cromañón en ciudad de Buenos Aires o el caso Marita Verón en Tucumán, algunas de las causas que expresaron la urgencia de visibilizar necesidades y derechos de las minorías.

A través de los diferentes tipos de archivos de la Colección 30 años: los archivos de la democracia, puede seguirse el devenir de las prácticas, demandas y estrategias de diversos colectivos sociales que han tenido incidencia en este período.

Para acceder a la Colección 30 años: los archivos de la democracia: http://colecciondemocracia.educ.ar/




 

© educ.ar. Todos los derechos reservados - Educ.ar S.E. - Saavedra 789 - Ciudad de Buenos Aires - C1229ACE - Tel / Fax: 54-11-5129-6500 (rot.) - Argentina